I saw him! I saw the man who killed me!
Si no lo conseguimos ignorar, no podremos disfrutar de ese momento porque habremos dejado de ver el capítulo antes de su conclusión.

La familia Henrickson no viste ropas del siglo XIX, no vive sin electricidad, ni sus mujeres se ven sometidas a un patriarcado tirano, machista y esclavista de parte de su marido. No comparten las creencias de la reformada iglesia mormona, pero tampoco aceptan el dogmatismo de los primitivos mormones polígamos residentes en comunas alejadas de toda civilización.
En vista del inminente estreno de la tercera temporada de True Blood, decidimos dar paso a la nostalgia y recordar el piloto de la Lady Gaga de las series. Y, la verdad, qué bien sientan los años, porque los inicios fueron duros, duros...
A pesar de la cosa haya ido ajustada, la mayoría de votantes habéis elegido a Jack frente al sabroso y "comestible" plato de lentejas. Tengo miedo... el canibalismo está más presente de lo que creía... ¡Espero no cruzarme con vosotros por la calle! No. Ahora en serio. Preferís un personaje ficticio inalcanzable -y además odiado por muchos- a algo que podéis conseguir fácilmente a través de vuestras madres, abuelas o padres 'cocinitas'. Seamos realistas. Nos ponemos metas surrealistas, la humanidad no avanza, todavía no se da cuenta que desear lo imposible no es sano. La humanidad sigue complicándose la vida, es demasiado exigente, el fin del mundo cada vez está más cerca.
Me parece muy fuerte que Jack ganara frente a un plato de lentejas. Las lentejas tienen hierro. Ahí os muráis todos de anemia.
Como buena aficionada a la política, una servidora tiene que buscar el error en el pueblo. Mi programa electoral era brillante, con todas las de ganar, aún así, las encuestas no han sido favorables. ¿Puede que los votantes demandaran otras reformas? Bueno, yo salgo al balcón, felicito al ganador, pero el lunes en el congreso a dar caña el inepto presidente elegido con, en este caso, mayoría absoluta. La viva encarnación del sueño americano
“Te entiendo, tu vida es un asco”.
Aparece la familia en escena. Una panda de snobs adictos a los psiquiatras y sus recetas.
“Te entiendo, tu vida es una mierda”.
Una clienta tocanarices hace que el gerente, mucho más joven que tú, tenga que intervenir.
“Te entiendo, tu vida es horrenda”.
Coges una moneda de una fuente pública, una niña repelente te acusa de ladrona y la mandas a la mierda.
“Te entiendo, esas preadolescentes son unas cerdas y merecen morir”.
Abrazas fríamente a tu hermana y le dices que la quieres con una cara de circunstancia. Acto seguido le dices que no se acostumbre a esas chorradas y que sólo se lo dirás en días importantes, como aniversarios y bodas.
“Te entiendo, y eso que “I love you” no suena tan gayer como “te quiero”.
Los juguetes de tu tienda empiezan a hablarte y cantarte.
“No te entiendo, pero ya te amo”.
En conclusión, personaje principal genial, argumento de la serie, aún por determinar. Pero, ¿a quién le importa eso?
un ejemplo claro de los efectos especiales

El apartado técnico es inmejorable, con una fotografía excelente, unos efectos especiales inmejorables, y una recreación histórica muy buena, con gran cantidad de detalles que los más puristas agradecerán. Quizás los amantes de la acción queden un poco insatisfechos en los primeros capítulos, pero les recomiendo que esperen un poco porque la serie va “in crescendo”, mostrando unas escenas bélicas increíbles en la parte intermedia de la serie.
Las series no están hechas para la vida eterna. Lo que pudiera ser una obra maestra recordada con nostalgia de vez en cuando con una colección DVD coleccionista acaba convirtiéndose en un tostón o en la aparición de una serie nueva y consecuente abandono de la vieja.


Sentemos las bases: niñata de 15 años busca a sus padres biológicos para que le firmen la emancipación y se encuentra a dos descerebrados como los susodichos, que, después de dos muecas de sorpresa sobreactuadas, deciden firmarlo.